Archivos mensuales: Abril 2008

producto del azar
ha venido a gobernar

no es patricio ni nobleza
sino de siniestra destreza

maestro del engaño
seducido por los años

botín inmensurable
y la plebe domable

hambre de león
lengua de traición

de concepto iluminado
de porte inigualado

incomparable con la ley
alabanzas
ha llegado el seudo-rey

Señala Thomas Hobbes que la solución al “problema del orden”, consistía en la sumisión al Estado, en ausencia del cual solo reinaría el caos.

En el caso dominicano, existe una especie de contradicción con lo que señaló el autor si consideramos que el sumirse a un Estado “caótico” como el nuestro solo implicaría más caos.

Ahora, tomemos en cuenta que no es un caos total. Es una especie de caos sigiloso, regulado y maleable. Digamos, es un desorden del que unos pocos se podrán aprovechar, y que el resto tendrá que soportar y sostener. Fíjense que en cualquier lugar de nuestro país, siempre hay personas que se benefician del desorden, de esa arbitrariedad que crea atajos y oportunidades que hacen caso omiso al individuo “jarto” (así se auto describiría esta persona, se los aseguro…) que reunió todos sus papeles, pago todo su dinero, e hizo su fila de aproximadamente tres horas… “que pendejo ta eso” dirían muchos… sigamos entonces…

¿Por qué es “caótico” el Estado dominicano? Basta con señalar algunos ejemplos celebres:

-La imperante corrupción administrativa que ha corroído la institución del Estado desde los inicios de la República.

-El sospechado involucramiento de miembros del Estado en el fraude bancario más catastrófico en la historia dominicana.

-El incurrimiento en empréstitos y actos que violan las disposiciones contenidas en la Constitución de la República.

-El nombramiento desmesurado de cargos y funcionarios propiamente innecesarios para el funcionamiento del Estado, sino motivados por intereses adquisitivos de poder, haciendo caso omiso al interés publico.

-La actuación del Poder Legislativo en el proceso reformas constitucionales destinadas a la acumulación del poder absoluto en la cima del Poder Ejecutivo, sin tomar en cuenta la opinión publica general, violando claramente su dotación de representatividad de los intereses del pueblo.

Serían esos unos breves ejemplos de los innumerables que podemos hallar en la historia dominicana…y pudiera seguir citando pero se me cansarian los dedos y se enterrarian las teclas de tanto pulsarlas…

No obstante, debemos reconocer que a pesar del carácter “caótico” observable y aparente en las acciones del Estado dominicano, la elaboración y diligencia con que esta institución justifica sus acciones, es digna de ser reconocida.

Es una impunidad aparentemente incesante de la que gozan los funcionarios públicos. Consideremos que el pueblo trabaja para el Estado, y aun así, lamentablemente en los ojos del primero, las acciones de estos “servidores” se justifican en base a criterios que legitimizan la burla y el engaño.

Estaré elaborando más sobre este tema en el futuro ya que hay tanto material disponible… con el periódico basta…

Se dirá que el imperio de la fuerza es superior al imperio de la razón. No se dirá por que es así, porque por la condición natural de fuerza que impera en este espacio de redacción, deberás entender que lo que digo te lo impongo como mi voluntad. He aquí el monopolio de la violencia literal.